He visto un cielo lleno de estrellas en Madrid,
me he perdido en una carretera secundaria
y de tanto pedirle sal, se mudó mi vecina.
He volado sin subirme a un avión.
He bebido, cantado a gritos en la calle
he sonreído a la vida, y también he llorado
cuando la luna se escondía entre tu tejado.
He celebrado mil fiestas y la resaca nunca me ha afectado.
He escrito hasta que mis dedos sangran
hasta que mi guitarra se desgarró
hasta que un acorde se convirtió
en un ave de paso a la tristeza.
He sido feliz, soy un tipo feliz, sonrío;
y lo confieso, también he llorado
en un concierto, con una canción
con una frase, y hasta con un beso.
He odiado a la gente que fuma
y se emborracha, al que no ama;
al que se hace pasar por quien no es
y al que se mira al espejo y no se ve.
Soy feliz, soy un hombre feliz.
Tengo 23 y sonrío, estudio como nunca
y amo como el que más; escribo prosa
y versos que no lloran.
Cuando escuché "Tengo 26" de Andrés Suarez, también quise hacer lo mismo, y hoy, varios meses después y en época de exámenes salió esto tras unos días de retoques.
Hace tiempo que no soy el que era:
escribo menos y canto más
los acordes suenan a la,
a habitaciones contigo.
Hace tiempo que no duermo solo
que no escribo solo
que no canto solo.
Hace tiempo que no soy el que era;
que soy tú, pero soy yo.
Que quiero ser yo, pero mejor;
contigo puedo ser yo.
Ojalá pase algo que me arranque la rutina
como un soplido al corazón, o un beso;
algo que me haga olvidar la suciedad de mi dia
la dureza del tiempo, la melancolía.
Que llegues tú, que me salves, me abrigues
de este frío mortal que acecha mi cuarto
en las cuestas de enero y las de diciembre,
en mi día a día, en mi hora a hora.
Ojalá pase pronto, ojalá no llegue tarde,
ojalá nos encontremos mañana
un simple cruce de miradas, una llamada.
Ojalá pase algo, ojalá pronto pase.
El día más especial de mi infancia
es el más odiado en mi madurez;
ojalá pase pronto
y ojalá no tarde en volver.
Papel arrugado, lazos rotos,
olor a serpentinas en la escalera.
Yo encerrado en el cuarto
que todo me recuerda a ti.
Te echo de menos, ¿sabes?
aunque haya días que pasen
pero otros como hoy...
y me acuerdo de hace tres años;
nuestra última noche de magia:
nuestra última noche de Reyes.
Hay canciones que llevantu nombre,
que me hacen ser alguien
porque me llevan a tus manos
y a donde nunca hemos estado.
A paraísos terrenales
a océanos de amor y caricias,
perdidos en Madrid
con el mar en nuestros pies.
Acordes que huelen a salitre
en habitaciones de hotel
con las estrellas en el techo
y la luna en nuestros cuerpos.
Llevaba un tiempo que no me dejaba actualizar, hoy al fin lo conseguí! Este lo escribí ya el mes pasado ;)
Un cuarto de besos a la orilla de la chimenea,
un millón de caricias al lado del mar
resplandecientes cuando vuelva la marea
y nos descubra la luna.
Nuestra estrella sonreirá,
aquella que me regalaste esta semana
¿ te acuerdas ?
y aquí en la tierra tú y yo.
Uniendo el horizonte,
juntando día y noche,
contando lunas.
En definitiva;
dos en un corazón.
Entre siete mil millones nos encontramos y detuvimos el mundo,
entre setencientos milllones derribamos muros para vernos,
entre cuarenta y siete millones salimos de la crisis sentimental,
entre un millón pintamos el mundo de color verde,
entre doscientos cincuenta mil paseamos por el mar
y entre todos me quedo contigo.
La estadística es solo eso,
entre 7mil millones alguien nos puso ahí,
y decidimos emprender juntos un camino
que nos lleve al infinito.
No me digas nunca que no puedo cambiar el mundo,
que en la vida no necesito equipaje ni dinero,
ni billetes de vuellta, ni arenas movedizas.
Que con un barco de papel en al tormenta
haré lo posible por mantenerme a flote
y creyendo en Poseidón y sus mareas.
Solo necesito dos velas y un trozo de papel.
Que no estoy aquí de paso,
aunque a veces lo parezca;
y quiero marcarme como la huella en cemento,
no en la arena para que la arrastre la marea
ni en la tierra y sea pisada por todos.
No quiero cavitar en mis deseos,
ni que queden en tinta mojada.
Ultimamente ando algo perdido, falto de motivación...poemas a la esperanza.
Ojalá supiera administrar mis sentimientos,
para saber cuantos mililitros necesito de cada uno,
o si el amor ahora es un buen ingrediente
para cocinar a fuego lento esta mirada.
Ojalá supiera diluir un poquito de compasión
en las personas que pueblan el mundo,
que día a día se cruzan conmigo
y amanecemos juntos camino del olvido.
Ojala supiera cuantos gramos de nicotina
tiene este cigarro de desesperación
porque está gastando un corazón,
que no sabe administrar sus latidos.
Y el equilibrio es imposible...
Quisiera inventar un nuevo país contigo,
con tu pelo como campo de batalla
donde librar guerras contra la tibieza
y ganar conflictos con mis manos.
Un nuevo país en el que tu boca sea
el refugio del soldado herido que vuelve,
en el que tu pecho sea la trinchera
contra el bombardeo de la rutina.
Crear un nuevo territorio con tus manos:
enredándose en las mías,
derribando muros,
tendiendo alambradas contra el olvido.
Quisiera anidar en tu espalda,
colocar ahí mi bandera de caricias
y bombardear tu espalda con mil besos.
Soñando que no hay blanco y negro,
que esta guerra es en color
y quiero librarla en tu cuerpo.